Tres comunidades transnacionales: chicanos y mexicanos en California.
Mariángela Rodríguez
1.1. Tres Comunidades Transnacionales
El propósito de la presente ponencia es el de reflexionar acerca de lo que acontece en la dinámica cultural caracterizada por dos tendencias fundamentales: lo global y lo local vistas a través de tres ejemplos comcretos.
Mi reflexión parte de tres estudios de caso a partir de los cuales planteo teorizar sobre lo local y lo global. Estos casos son:
a) El Cinco de Mayo en Los Ángeles California.
b) El baile de la Quebradita
c) La existencia de un calpulli en San Bernardino, California.
Estos tres casos serán reseñados brevemente, sólo con el objeto de que pueda verse de donde parten los planteamientos teóricos que hago a continuación:
a) El Cinco de Mayo.- Es la conmemoración cívica más importante entre mexicanos y chicano/latinos en California. Esta fecha es más importante que el día de la Independencia (el 16 de septiembre). Se trata de una celebración que tiene su orígen a fines del siglo pasado poco despúes de la derrota sufrida por el ejército francés en Puebla el 5 de mayo de 1862 y ha sido lidereada por obreros y patriotas pobres en principio; por el consulado mexicano durante los años treinta; por el movimiento chicano; que recrea el mito de Aztlán como metáfora aglutinadora de dicho movimiento en un acto de invención cultural que tuvo lugar en los años sesenta y que se mantiene hasta la fecha; y en los últimos veinte años la televisión tomó en sus manos el patrocinio de esta conmemoración, haciendo una propuesta de identidad panlatina en lo que se conoce como "fiesta Broadway" y que se lleva acabo el mismo 5 de mayo; borrándole la especificidad mexicana, hecho que la convierte en una celebración latinoamericana.
b) El baile de la Quebradita.- A partir de este baile de orígen rural mexicano pero resignificado en el contexto urbano de Los Ángeles, se crearon clubes juveniles en esta ciudad, con el propósito de trasladar los enfrentamientos pandilleriles al baile en forma simbólica, se creo un circuito cultural de ida y vuelta entre México y los Estados Unidos.
c) El calpulli de San Bernardino California.- Se trata del surgimiento de un movimiento nativista que busca recuperar aspectos de la organización y formas de vida prehispánicas, adaptadas al contexto contemporáneo de California; tales como la producción cooperativa y una forma de vida comunitaria, en la búsqueda de una cultura más satisfactoria. Para los seguidores del Calpulli se trata de "beber en las fuentes del pensamiento indígena" para buscar formas de vivir alternativas. El calpulli aglutina a indígenas de cualquier parte de América y de mestizos que comparten esta misma ideología, que para ellos tiene principios de carácter holístico tales como el respeto a la naturaleza, al cuerpo, que se oponen a la concepción fragmentaria y depredadora occidental y capitalista."
En el primer caso, la comunidad que se imaginan, es una comunidad antiimperialista en los Estados Unidos, que evoca aquellos patriotas que vencieron a los frances en la Batalla de Puebla en 1862. Esta es la imagen cuya resonancia para el movimiento chicano, hace de esta fecha su conmemoración paradigmática.
En el caso de la "Fiesta Broadway", se trata de un proceso de creación de comunidades imaginadas por partida doble. Por un lado, la televisión propone una identidad panlatina. Por otro, los distintos grupos de latinos al interactuar durante este festejo que los aglutina, tambiéngeneran nuevas comunidades imaginadas que surgen de la confrontación de sus diferencias.
En el ejemplo de la Quebradita, la imagen que ponen en escena cuando bailan , remite al trabajo en el campo, en los ranchos al norte de México y a su fusión con los ritmos más contemporáneos propuestos por los medios norteamericanos de comunicación.
En referencia al calpulli, la imagen resonante que genera una comunidad imaginada es de carácter religioso, evoca forma de creencia prehispánicas; en la búsqueda de formas de vida más satisfctorias y opuestas a las que ofrece el catolicismo oficial y la sociedad anglo.
En los tres casos reseñados, me estoy refiriendo al proceso de invención de tradiciones a que se refiere Hosbawn.
1.2. Lo local y lo global
Se refiere a los procesos y flujos económicos, políticos, culturales y demográficos que trascienden a las naciones y que son indispensables para comprender y poder tener desde la antropología, visiones completas de lo local, cuyo proceso complementario es el de globalización al que estoy aludiendo. Se trata de una dinámica de intensificación de las relaciones socioeconómicas, que tiene como consencuencia la vinculación de lejanas localidades con los centros metropolitanos de poder o, como las denomina Ulf Hannerz, con las ciudades mundo. Ha implicado todo esto, el crecimiento de una economía postindustrial, reestructurada sobre la premisa de una acumulación flexible, caracterizada por la subcontratación y la existencia de mercados manufactureros secundarios; aunado a este proceso, se da también el creciente dinamismo del sector servicios. Estas transformaciones económicas tuvieron sus raíces durante los setenta, cuando las ciudades metropolitanas de los Estados Unidos fueron transformadas de centros manufactureros en ciudades globales, por la nueva division internacional del trabajo
Dicho proceso, en términos económicos, es entendido por Immanuel Walerstein como "sistema mundo", caracterizado por él como la integración geográfica de un vasto proceso de producción, basado, en una división del trabajo compleja, extensiva y particular. Las economías mundo como un todo, funcionan sobre la base de ritmos cíclicos tanto de expansión como de contracción. En la actualidad, el sistema capitalista tiene la necesidad de expandir sus fronteras geográficas para crear nuevos centros de producción dentro del gran sistema de división del trabajo. Este sistema es llamado por Walerstein, de incorporación, tendencia a la que se oponen movimientos de resistencia.
Estas premisas sientan la base para entender los cambios que tienen lugar en las localidades por la presencia de lo global y la presencia de local en lo global. Este interjuego de estas dos dimensiones que se ponen de manifiesto en el proceso migratorio da lugar a la conformación de comunidades imaginadas y por supuesto de comunidades transnacionales. Sinembargo, la lógica del mercado no apunta hacía una explicación completa, habría que incluir además el énfasis en la privatizacion junto a falsas promesas sobre un sector privado fijo y estable.
Una aproximación complementaria de la visión globalizadora es sin duda la de Jonathan Friedman, quien refiriéndose al proceso de globalización pero en el terreno cultural, habla de la crisis de modernidad como un fenómeno específico del declive de los centros del sistema mundial, que ha estimulado el efecto de descentralización de la acumulación de capital a nivel global. Este proceso genera efectos contradictorios en diferentes partes del mundo. En áreas de nuevas concentraciones de capital, por ejemplo, se dan resistencias a su incorporación como periferias dentro de las nuevas esferas hegemónicas.
Otro es el caso de las regiones periferizadas que mantienen el predominio de relaciones capitalistas no modernas. En áreas más desarrolladas desde el punto de vista capitalista, es un fenómeno usual observar procesos de búsqueda y de restauración de identidades y la conformación de nuevas.Una de las cosasmás importantes que hay que tener en cuenta aquí es que estos procesos identitarios involucran no sólo la conformación de la propia identidad de los migrantes, también representan un aporte a la constitución de la identidad nacional de los países receptores junto a la resignificación de otros aportes identitarios provenientes de los otros grupos étnicos con los cuales entran en interacción. A propósito de estos planteamientos, John Gledhill apunta algo muy importante para entender lo contradictorio y complejo de esta dinámica: "...acerca de las consecuencias a largo plazo de este proceso, la comunidad transnacional puede mantenerse fracturada y hostil frente a otras comunidades, como por ejemplo frente a los migrantes indocumentados que aparecen como amenaza para el estilo de vida de aquellos que se han asentado en los Estados Unidos." En situaciones de profunda asimetría como las que viven los grupos indígenas por ejemplo, confrontados con el racismo de la sociedad anglo, apelar a una identidad étnica resulta ser un fenómeno necesario en la búsqueda de una cultura mejor. En estos casos no hay que buscar autenticidad en las identidades indígenas que tienen lugar en las comunidades transnacionales, lo que aparece como auténtico es un verdadero producto de la creolización cultural, a partir de la cual los hay una reapropiación constante tanto de elementos culturales hegemónicos como de otras identidades subalternas en permanente sementación. Estas prácticas devienen en algo muy importante y significativo para quienes intentan diferenciar su visión del mundo de aquella proveniente de la sociedad más amplia, con la finalidad de exigir sus derechos de ciudadanía cultural. Esto no es un fenómeno nuevo, ya la antropología clásica ha dado cuenta de muchos de estos casos caracterizados como movimientos nativistas, o hechos de revitalización cultural tal como han sido caracterizados por Linton y Wallace, fenómenos que corresponderían a la creación del calpulli en San Bernardino California. Por ejemplo esto también ha sido observado por Michael Kearney al referirse a los migrantes mixtecos para quienes la identidad étnica constituye un capital simbólico. Otra de las aristas de este proceso de conformación de identidades, es sin duda la recreación de una identidad étnica con un sentido fundamentalista, hecho al que se refiere Arjun Appadurai cuando analiza las tensiones interétnicas entre las pandillas de afroaméricanos y mexicanos en los Ángeles por ejemplo. Un fenómeno como éste nos dice el autor, se explica sólo en parte por la lucha económica por los puestos de trabajo. Las identidades fundamentalistas para él son promovidas por la hegemonía política del Estado y la consecuente comercialización capitalista de la cultura y de la diferencia cultural. Aquí el autor referido hace una aproximación complementaria a lo propuesto por Linton y Wallace que he mencionado en líneas anteriores, que muestran de una manera clara formas de revitalización cultural que pueden estar implicando nuevas clases de contrahegemonía presentes en estos imaginarios nacionalistas.
En este punto, me gustaría precisar mi argumentación:
a) Una cosa es el nativismo y la revitalización cultural como fenómenos que apuntan hacia la bísqueda de una sociedad más justa y una cultura más satisfactoria y
b) Otra es la fricción interétnica.
Me parece que habría que hacerse un análisis interno y externo del fenómeno para tener una visión más completa.
Como antropóloga me interesa recuperar las nuevas dimensiones de la diferencia cultural, para poder entender fenómenos como los que he reseñado. En este sentido, me parece que recuperar la noción de identidad cultural de Stuart Hall es de vital importancia; esto quiere decir, acercarse a la creatividad cultural proveniente de los márgenes; de esos espacios en los que la creatividad cultural de los sujetos sociales inventa e imagina nuevas prácticas culturales para ponerse así mismos en escena. Desde esta perspectiva mis preocupaciones tienden más hacía la necesidad que hay de teorizar aún más sobre la diferencia más que sobre la similaridad.
1.3 Resignificaciones de tiempo y espacio.
Si el modernismo se caracterizó por la dialéctica entre tiempo y espacio, presente vs pasado etcétera; hoy las barreras espaciales se han roto y hay nuevos significados de espacio y tiempo. Según Harvey, este proceso de invención de tradiciones ya se advertía desde el siglo XIX, precisamente porque fue una era en que las transformaciones espacio temporales ya implicaban la pérdida de identidad con un lugar y de ruptura con una continuidad histórica. Hoy estos procesos son aún más intensos y profundos.
En este momento, asistimos a una pluralización del mundo a pesar de las tendencias estandarizantes de la cultura promovidas por los medios masivos de comunicación.
La fragmentación y la pluralización son pues hechos culturales que tienen lugar en situaciones en las que se da una fuerte presión a la asimilación cultural, en donde juegan un importante papel los medios de comunicación; que se encuentran con estrategias a través de las cuales se conforman y reconforman espacios para la creación de identidades nuevas y/o reinventadas. Este es precisamente el fenómeno que se observa en las ciudades mundo: por ejemplo, el de los africanos en París, los mexicanos, latinoamericanos y asiáticos en los Estados Unidos. La comprensión de lo que acontece en la dimensión cultural en estos espacios implica una mirada analítica hacia esta cambiante situación que es la de una conformación de identidades a partir de múltiples estrategias, que pueden ser estudiadas a través de prácticas rituales, conmemoraciones y fiestas.
Desde esta perspectiva, habría que pensar que dichos procesos de globalización y de fragmentación multicultural, implican para la antropología nuevos retos a los que hay que atender y la revisión de algunos de sus postulados teórico metodológicos.
Esta disciplina históricamente comprometida con los estudios de comunidades alejadas y distantes, se ve enfrentada en tiempos de globalización, a la comprensión del tiempo y el espacio y a los desplazamientos poblacionales con estrategias de reproducción adaptativas, de resignificación o de borramiento y/o creación de áreas de significación. No se pueden ya analizar comunidades locales como aisladas y autocontenidas, sino que tienen que verse nuevas dimensiones de lo local en las que definitivamente está comprendido el proceso de globalización que introduce y reconforma permantemente la dimensión cultural. Esto implica que los procesos culturales tienden a ser menos institucionalizados, flexibilizados y descentrados sobre todo en lo que se refiere a la nación (flujos de personas indocumentadas).
Por otro lado, la antropología contemporánea que estudia fenómenos de identidad no puede dejar de lado el papel que desempeñan los medios masivos de comunicación, cuya función como modeladores de nuevas identidades es muy importante. En relación al impacto de los medios sobre las realidades culturales es muy interesante la reflexión de Giddens: " El efecto de collage que proporcionan la prensa y la televisión genera una forma específica de yuxtaposición de escenarios y alternativas potenciales de estilos de vida. Por otro lado, la influencia de los medios masivos de comunicación no está dirigida sólo hacia la fragmentación y diversificación. Los medios ofrecen acceso a escenarios con los cuales los individuos jamás han tenido contacto personal; y las fronteras que separaban estos escenarios, por efecto de los medios se juntan"
Desde esta visión tiene lugar una reconfiguración de imágenes que en los casos que he estudiado implica la resignificación de las identidades locales, regionales y nacionales, que se trasmutan en nuevos hechos culturales que apelan a comunidades imaginadas y a tradiciones inventadas, como recursos de las personas, envueltas en procesos de migración que conforman verdaderas diásporas.
1.4. Creolización cultural
Para comprender estos procesos, resulta especialmente importante mi caracterización de creolización cultural, para referirme al proceso de expropiación de manifestaciones culturales en situaciones de orden colonial. Esta manera de conceptualizar estos fenómenos resulta mucho más rica y vital en tanto da cuenta de las desigualdades étnicas y de los procesos expropiatorios que tienen lugar en contexto colonial.
De acuerdo a lo que he planteado, resulta importante la estrategia metodológica que proporcionan las etnografías multi situadas, en las cuales no se busca encontrar en las localidades hechos de cultura dada, sino más bien la producción de hechos culturales. Estas etnografías permiten una revitalización de los métodos comparativos, en tanto se busca aprehender la red de relaciones que establecen los actores sociales que crean vínculos entre estos espacios.
Propongo hablar de "creolización cultural", categoría que resulta más indicada para interpretar fenómenos como los abordados en este trabajo. Esta noción contiene en sí misma una ambivalencia que es útil: si se entiende como criollización podemos comprender aspectos expropiados por la hegemonía. Si se entiende como "creole", da cuenta de un proceso altamente creativo de expropiación y apropiación y reinvención por parte de los sectores subalternos, de elementos culturales propuestos desde la hegemonía.
El mecanismo principal de cómo opera ésta, de acuerdo a Raymond Williams, es el proceso de la incorporación, que es el mismo al que se refiere Wallersteinen el terreno económico y que William sitúa en el orden cultural. En este proceso es especialmente importante el fenómeno de la tradición que él entiende como aspectos de la cultura vivos y no como expresiones muertas y que define así:
"... ya que en la práctica la tradición es la expresión más evidente de las presiones y límites dominantes y hegemónicos. Siempre es algo más que un segmento histórico inerte; es en realidad el medio de incorporación práctico más poderoso. Lo que debemos entender no es precisamente una 'tradición', sino una tradición selectiva: una versión intencionalmente selectiva de un pasado configurativo y un presente preconfigurado, que resulta entonces poderosamente operativo dentro del proceso de definición e identificación cultural y social."
Desde esta definición se busca dar cuenta de las diversas conexiones del pasado con hechos culturales contemporáneos, a través de los cuales algunas áreas de significación son borradas, otras son acentuadas y otras resignificadas. De esta manera, hechos seleccionados del pasado se ratifican en el presente. Son descartadas por ejemplo, visiones del pasado que se consideran decadentes y que no tienen significación para la hegemonía. Por lo tanto, sólo se seleccionan aquellas tradiciones que cumplen alguna función en la reproducción del orden social contemporáneo. También se intentan borrar aquellas áreas de significación que atentan contra la hegemonía por su contenido.
Me quiero detener en esta parte de la propuesta de Williams precisamente para criticarlo. Dentro de su perspectiva teórica tiene un peso aplastante el proceso de hegemonización, no caben los movimiento de selección de tradiciones con propósitos alternativos, contrahegemónicos. En los casos que trato en el presente trabajo, doy cuenta precisamente de tradiciones inventadas y seleccionadas desde la subalternidad es el caso del Cinco de Mayo chicano, del calpulli y del baile de la Quebradita. Y que en momentos específicos han tenido carácter impugnador.
Ahora bien, este proceso de selección no es tan simple, implica una ratificación en las diversas instancias en que actúan en el proceso de selección y cuya función es la incorporación, tales como la familia, la escuela etc... Este por supuesto como todo proceso vivo está plagado de contradicciones y no es omnipotente. Es por esto que la incorporación es sólo efectiva si se consigue la autoidentificación con los presupuestos de la hegemonía. Es en la internalización de los valores hegemónicos como se logra eficazmente la incorporación, como una forma de socialización específica. A diferencia de Althusser, Williams enfatiza mucho más lo que el llama formaciones o movimientos de la dimensión cultural frente a lo que serían para Althousser los aparatos ideológicos de estado. Muy limitada esta última caracterización pues concibe a la cultura como puramente institucional. Es importante considerar este tipo de acercamientos para poder mirar a través de los intersticios del proceso de hegemonización y comprender las expresiones, subalternas, creativas y nuevas de la cultura.
En este punto, conviene hacer una precisión frente a mi conceptualización sobre creolización cultural. Difiero de lo entendido por Ulf Hanners como creolización en la medida que para él la creolización cultural se incribe dentro de la dinámica centro/periferia fundamentalmente, visión que permite evocar la teoría de la dependencia y una visión muy institucionalizada de la cultura, con un inegable eco althusseriano. Para mí, este proceso tiene mucho más que ver con procesos expropitorios y de resignificación inscritos en la díada fundamental hegemonía/subalternidad, en los que la dimensión del poder es de vital importancia. En lo que si puedo hablar de una plena correspondencia entre estas dos conceptualizaciones, es en relación a la vitalidad y creatividad cultural que se pone de manifiesto y se desencadena a partir de los procesos de globalización que revitalizan la diversidad cultural. Implica esto, ver al proceso de globalización no como la amenaza de desaparición de la alteridad ante la estandarización, sino su fortalecimiento y el surgimiento de nuevas formas de la diversidad inventadas, como es el caso de las tres comunidades imginadas que he mencionado al principio de esta ponencia. Este proceso complejiza la creación de tales comunidades. En estas creaciones juega un papel fundamental la acción de los medios.
1.- Por un lado dicha acción de los medios tiende a crear nuevas identidades, es el caso de las identidades panlatinas en la "Fiesta Broadway" por ejemplo.
2.- La interacción con otras etnicidades tiende también a reconfigurar la comunidad imaginada, es el caso del panindigenismo propuesto por el calpulli.
En el caso del pueblo chicano y mexicano y hablando de que en el plano simbólico mantienen y recrean un sentimiento nacional y de soberanía popular, por ejemplo cuando apelan al mito de Aztlán. Decir esto cuando se está hablando de una realidad tan compleja y diversa como la mexicana en los Estados Unidos, no está implicando el desconocimiento de la diversidad, (en Los Ángeles hay clubes de mexicanos de casi todos los estados de la República), y los chicanos se diferencian entre ellos como de acuerdo a su lugar de origen y enfatizan sus diferencias regionales no es lo mismo ser tejano y haber experimentado el racismo norteamericano con la brutalidad que ha sido característica de esta zona de "rangers" y "red necks", que ser chicano californiano. No obstante, México como unidad más amplia a la que se pertenece o por origen directo o de sus antepasados, es una realidad cotidiana y permanente donde lo impugnador remite a un mito de orígen de la nación, que se que se alimenta y define en primera instancia por oposición a la exclusión que de ellos hace la cultura anglo que en este caso es la cultura dominante de la sociedad norteamericana. Dicho nacionalismo diferenciador parte del hecho colonial, de hablar una lengua diferente, el español, que en este caso es subalterna si se piensa que se trata de la lengua que hablan los migrantes y remite también a una experiencia cultural y social específica que alude a una arena política en la que de manera directa se apela a los derechos civiles, políticos y culturales. La lucha por la ciudadanía en su sentido más amplio, no es otra cosa que la lucha en contra del anonimato, de la estandarización, es una búsqueda de legitimidad y de reconocimiento social frente a una sociedad que se empeña en hacer un borramiento de tal existencia social. Es su sentido más genérico, a esta forma de lucha se le conoce como lucha por los derechos civiles que se libra en distintos ámbitos: el espacio público, el privado, en el terreno legal y cultural; son prácticas a través de las cuales de manera directa o indirecta, se apela al derecho de ciudadanía cultural, a ese derecho a la diferencia.
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